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lunes, 8 de octubre de 2012

CREENCIAS LIMITANTES


Los comportamientos y las decisiones que tomamos a diario reflejan en cierta medida las creencias que hemos ido adoptando desde nuestra infancia. Son construcciones sociales, que constituyen respuestas específicas para resolver problemas y reconciliar dilemas, por eso debemos deslastrarnos de todos aquellos recuerdos que marcaron nuestra formación personal y profesional, les coloco una expresión de Alejandro Ariza que expresa todo por sí sola.
La fe es la capacidad  de creer en lo que no se ve, y la recompensa de tener fe es que algún día podamos ver aquello en lo que creímos.

¿Qué es una creencia?  La Real Academia define la creencia como el firme asentimiento y conformidad con algo.

Las creencias son principios de acción sobre los que actuamos como si fueran ciertos. Buda decía “No os creáis nada. No importa dónde lo leáis, o quién lo haya dicho, aunque lo haya dicho yo, a menos que concuerde con vuestra propia razón y vuestro sentido común“.

¿Dónde nacen estas creencias?  Muchas de nuestras creencias fueron “implantadas” durante nuestra infancia, antes de que fuésemos conscientes de su impacto. La educación que nos proporcionaron nuestros padres en casa, las enseñanzas de nuestros profesores en el colegio; la cultura en la que nos hemos criado e incluso los medios de comunicación que vemos o escuchamos nos han ido transmitiendo una serie de creencias que han quedado arraigadas en nuestro yo más profundo.
El resto de creencias se han ido creando a partir de nuestras propias experiencias, y a su vez, las creencias influyen sobre nuestras experiencias, haciendo que algunas sean posibles y otras no.

¿Cuándo es una creencia buena y cuándo no?  Las creencias no son buenas ni malas, sino potenciadoras o limitantes.  Cuando alguien cree que puede hacer algo, lo hace, mientras que si está convencido de que no es posible, no importa lo que se le diga que no se le convencerá de lo contrario.

Cuántas veces habremos escuchado la frase “No puedo“.  Según Paul R. Scheele, presidente de Learning Strategies Corporation, esta frase “es la fuerza de la negación más poderosa de la psique humana“.

Por su parte, Eleanor Roosevelt dijo “Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no se lo permites“.  El coaching actúa a partir de creencias potenciadoras para que consigas el objetivo marcado.

¿Cómo identifico una creencia limitante?  Antes de nada hay que ser consciente de que tenemos esas creencias, para lo cual hay que expresarlas.  Una pregunta  que puede ser de gran ayuda a la hora de identificar las creencias que nos limitan en la consecución de un objetivo específico es: “¿Qué te impide alcanzar tu objetivo?” Si no eres capaz de identificar ninguna creencia limitante tal vez no hayas pensado suficientemente en el objetivo.

Lo bueno de todo esto es que las creencias cambian y, por tanto, las experiencias cambian como resultado de estas.  Así que busca aquellos objetivos que no hayas podido alcanzar hasta ahora e identifica que es lo que te impedía conseguirlos (el trabajo que deseas, la pareja con la que compartir tu tiempo, una buena relación…)

Otra cuestión importante a tener en cuenta es que en nuestro día a día la mente que rige casi el 99% de nuestros comportamientos es la mente subconsciente!!! Ésta procesa 40 millones de bits de información por segundo, mientras que la mente consciente es capaz de procesar únicamente 40 bits por segundo.
Podemos concluir y aplicar en el coaching que nuestra mente subconsciente (que funciona por hábitos, por repetición automática) va siempre un paso por delante de nosotros, de nuestra mente consciente.
Está claro que cuando dejamos de “estar presentes”, de activar nuestra mente consciente creativa, dejamos entonces de ser nosotros mismos porque pasamos a expresar la programación que hay en nuestro subconsciente, es decir, nos comportamos en base a unas creencias que no son las nuestras..
VIDEO DE CREENCIAS LIMITANTES